El sindicato denuncia las condiciones de los trabajadores y trabajadoras de lavanderías Melchor Mascaro SAU

    En una semana ya son tres las trabajadoras que han sufrido desmayos y han tenido que ser atendidas por los servicios de salud

    29/06/2019.
    El sindicato denuncia las condiciones de los trabajadores y trabajadoras de lavanderías Melchor Mascaro SAU

    El sindicato denuncia las condiciones de los trabajadores y trabajadoras de lavanderías Melchor Mascaro SAU

    CCOO de Construcción y Servicios de Illes Balears denunció el pasado jueves ante la Inspección de Trabajo las deplorables condiciones laborales de la empresa de lavandería Melchor Mascaro SAU.

    Según ha llegado a conocimiento del sindicato, las dependencias, localizadas en el Polígono Son Castelló de Palma, no cuentan con instalación alguna de aire acondicionado. El único sistema que existe consiste en un ventilador que remueve el aire caliente y húmedo del interior. Este problema se agrava por el hecho de que, durante la jornada de trabajo, se cierran todos los accesos con llave, salidas de emergencia incluidas, con el riesgo añadido que ello supone caso de que se produzca un incidente que obligue a evacuar el local, como un incendio por ejemplo, para evitar que los trabajadores y trabajadoras, a los que no se permite ni siquiera salir a refrescarse o fumar un cigarrillo, abandonen las instalaciones.

    Las altas temperaturas que se concentran en el interior han tenido una consecuencia inmediata directa: en una semana ya son tres las trabajadoras que han sufrido desmayos y han tenido que ser atendidas por los servicios de salud.

    Por otro lado, las condiciones de limpieza e higiene son deficientes: las duchas están en mal estado y ni siquiera hay expendedores agua fresca potable; parece ser que la única agua accesible proviene de un pozo.

    Tampoco se cumplen los protocolos mínimos en cuánto a rotaciones en la cadena de producción cada hora, lo que perjudica la salud de las trabajadoras y trabajadores.

    Por último, parece ser que el departamento de recursos humanos de la empresa habría impartido la directriz de que las trabajadoras y trabajadores no accedan a las instalaciones portando el teléfono móvil. A tal efecto y previamente a iniciar su jornada, son sometidas a una especie de registro, obligándoseles a vaciarse los bolsillos y debiendo entregar sus móviles bajo amenaza de ser sancionadas si acceden a las instalaciones con el teléfono móvil.

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