Comisiones Obreras - Federación de Construcción y Servicios

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martes 26 de abril de 2016

Voluntad y necesidad para llegar a un acuerdo

Artículo de Vicente Sánchez publicado en Infolibre el 13 de abril de 2016

Artículo de Vicente Sánchez publicado en Infolibre el 13 de abril de 2016

Artículo de Vicente Sánchez publicado en Infolibre el 13 de abril de 2016

Cumpliendo en tiempo y forma, esta misma semana los agentes sociales de la construcción hemos acordado las condiciones salariales para 2016 para las trabajadoras y trabajadores del sector. Se trata de fijar la revisión salarial en el último año de vigencia del V Convenio General del Sector de la Construcción, que lleva en vigor desde 2012 y cada año, representantes sindicales y empresariales actualizan las tablas salariales.

Ni que decir tiene que es una negociación ardua, compleja y difícil de llevar a cabo por muchas razones. Para empezar, la situación de paralización que vive el sector de la construcción desde el estallido de la crisis, que trajo consigo la pérdida de más de un millón y medio de empleos, y que seguimos padeciendo a día de hoy con importantes expedientes de regulación de empleo. Seguidamente, la aprobación de la última Reforma Laboral que abrió las puertas para que las condiciones laborales se negociaran dentro del ámbito de las empresas, mermando la capacidad de negociación sindical y posibilitando así la devaluación salarial y del mercado en general.

A esto se añade que el convenio de la construcción es el mayor de ámbito estatal en nuestro país, y ambas partes negocian con la profunda presión de representar a miles de personas que se verán directamente afectadas por el resultado final que acuerden sus representantes. Como es lógico, la patronal, en su papel de defensa de los intereses de las empresas, tiene intereses contrapuestos en el reparto de los beneficios frente a las organizaciones sindicales de clase, quienes tenemos el convencimiento y la responsabilidad que nos otorgan nuestros afiliados y el conjunto de los trabajadores en las elecciones sindicales, de mejorar las condiciones laborales y en este caso concreto del incremento salarial.

Esta es la esencia y, por lo tanto, el mérito del acuerdo, al que se ha llegado en un breve pero intenso periodo de tiempo, tocando un asunto tan susceptible como es el de la remuneración salarial. Lo que destaca más si cabe cuando, en paralelo, estamos asistiendo desde hace ya más de tres meses a intentos de negociación fallidos por parte de los principales partidos votados el pasado 20 de diciembre. 

Desde esa ya lejana fecha venimos escuchando declaraciones de intenciones de representantes de unos y otros partidos, que en algunos casos dejan entrever que no persiguen llegar a acuerdos en beneficio del conjunto de la ciudadanía, posiblemente ni siquiera de sus votantes, sino que se emplean firmemente en una estrategia de desgaste del contrario. Un espectáculo que empezó siendo emocionante en el atisbo de un cambio en la vida política del país, pero que llegado este punto, sólo se puede calificar de irresponsable, contribuyendo a llevar a las personas de nuevo a la desafección con la clase política. 

La responsabilidad y el servicio a los ciudadanos, votantes o trabajadores es algo que debe regir nuestra vida social, política y laboral, ejerciendo con responsabilidad el ser representantes de aquellos que han depositado su confianza en quienes han de ser portavoces de sus demandas, necesidades y reivindicaciones.

Cuando hay voluntad y convicción en lo que se defiende, así como la obligatoriedad de dar respuesta directa a quien te elige, pese a las diferencias que puedan existir entre las partes, se llega a acuerdos. Quizás, precisamente por lo habitual de estas duras negociaciones, los agentes sociales demuestran a diario una capacidad mayor de pacto y construcción de acuerdo, aunque los intereses se sitúen no solo contrapuestos, sino que no en pocas ocasiones llegando a ser completamente antagónicos.

En cualquier caso, si en estos tiempos de crisis, en un sector tan complicado como la construcción, sindicatos y empresas hemos podido llegar a un entendimiento en materia salarial, siempre debemos conservar cierta esperanza de que aquellos que deben regir la vida política del país puedan también superar sus diferencias, por el beneficio de todas y todos, aunque a veces parezca solo una ilusión esta posibilidad.

Voluntad y necesidad para llegar a un acuerdo

martes 26 de abril de 2016

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